Romeo y la Paqui

Publicado en Zenda

Estaba leyendo La verdad de Simenon de Simon Leys —donde cuenta la idea que el autor liejense tenía sobre el sexo y cómo sus novelas giran en torno a la caída del hombre—, cuando de repente un sopor extraño acabó por inclinarme sobre las hojas del libro. El libro no hace la horma de una almohada, pero interponiendo la curvatura del brazo uno siestea con placer sobre sus universos.
Tras despertarme, me acordé de un hombre que conocí allá por 1981. Se llamaba Romeo: era bajo, moreno y calvo y gastaba la finura de un crupier en Estoril. Su mujer le sacaba cinco dedos de altura y otros tantos de ancho y a buen seguro que sus curvas agitaron más de una vez los deseos de los amigos de sus tres hijos, buenos muchachos y aplicados estudiantes. Romeo regentaba un club de alterne en uno de los bajos del edificio en el que vivían y, por el día, no sé si blanqueando el neón de sus noches, vendía enciclopedias Larousse. Sé de todo ello porque un vecino suyo, el padre de mi novia por aquel tiempo, me lo presentó una tarde, el día de Nochebuena. [Leer más…]

BERLIN SEPTIEMBRE 2009 358

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