Trementina street

Jaime Herrero, artista polifacético, hacedor de lo que le vino en gana, fue un hombre lúcido y universal. Alma allá donde estaba.

Duelo al sol

«Cada vez que abro una ventana del arte, construyo un pilar impasible e inalterable contra el tiempo.»

Desnudo y muerto

El encuentro de unos amigos a finales del verano dispara el otoño mientras se habla de ausencias y de «Bloc de otoño», de Luis Albertto de Cuenca.

En las venas de Prokosch

En «La mariposa en el mapa», Jorge Ordaz recuerda y rescata a un mismo tiempo a Frederich Prokosch, pero atención, también imagina e inventa. Y de esta unión, del recuerdo y la imaginación, del rescate y la invención, nace esta narración deliciosa, a medio camino entre la biografía y la autobiografía, de aire misceláneo y con golpes de ficción y autoficción.

La mancha frambuesa

Ella vestía una sonrisa de satén claro no se sabe a juego con qué. Él, atento y previsor —qué otra actitud cabría ante una mujer así—, se había adelantado reservando una mesa en Bomarzo. Sus paredes recordaban los jardines y las esculturas monstruosas del bosque del duque de Orsini que Manuel Mujica Láinez retrató en…

OVD

Regresé a Oviedo, una ciudad que no difunde nada especial al mundo, salvo de vez en cuando algún suceso, una investigación o algunos premios. No me entiendan mal. No es que aquí no existan actividades culturales. Haberlas, haylas. Pero todos los huevos suelen acabar en la misma cesta y se echa en falta un ambiente cultural más vivo y cosmopolita.

De cena (y farra) con los hermanos Goncourt

Las descripciones y los diálogos no defraudan. Contienen la viveza de una retransmisión en directo, la osadía de la indiscreción y la denuncia e incluso la textura de un documental: el germen de «una repugnancia, casi desprecio, hacia los comensales de Magny», apuntan y disparan los Goncourt un 6 de junio de 1865. ¡A quién no le hubiera gustado participar en una de estas cenas! Además, en esta sociedad espoleada por acémilas portavozas, cada día más rancia y apolínea, tan salvajemente apolínea y rancia como la que vivimos, este Diario nos muestra otra vez que la literatura, el arte y la creación están por encima de las ideas, usos y costumbres que los autores puedan tener.