En las venas de Prokosch

En «La mariposa en el mapa», Jorge Ordaz recuerda y rescata a un mismo tiempo a Frederich Prokosch, pero atención, también imagina e inventa. Y de esta unión, del recuerdo y la imaginación, del rescate y la invención, nace esta narración deliciosa, a medio camino entre la biografía y la autobiografía, de aire misceláneo y con golpes de ficción y autoficción.

La mancha frambuesa

Ella vestía una sonrisa de satén claro no se sabe a juego con qué. Él, atento y previsor —qué otra actitud cabría ante una mujer así—, se había adelantado reservando una mesa en Bomarzo. Sus paredes recordaban los jardines y las esculturas monstruosas del bosque del duque de Orsini que Manuel Mujica Láinez retrató en…

OVD

Regresé a Oviedo, una ciudad que no difunde nada especial al mundo, salvo de vez en cuando algún suceso, una investigación o algunos premios. No me entiendan mal. No es que aquí no existan actividades culturales. Haberlas, haylas. Pero todos los huevos suelen acabar en la misma cesta y se echa en falta un ambiente cultural más vivo y cosmopolita.

De cena (y farra) con los hermanos Goncourt

Las descripciones y los diálogos no defraudan. Contienen la viveza de una retransmisión en directo, la osadía de la indiscreción y la denuncia e incluso la textura de un documental: el germen de «una repugnancia, casi desprecio, hacia los comensales de Magny», apuntan y disparan los Goncourt un 6 de junio de 1865. ¡A quién no le hubiera gustado participar en una de estas cenas! Además, en esta sociedad espoleada por acémilas portavozas, cada día más rancia y apolínea, tan salvajemente apolínea y rancia como la que vivimos, este Diario nos muestra otra vez que la literatura, el arte y la creación están por encima de las ideas, usos y costumbres que los autores puedan tener.

Malraux en Don Benito

¿Malraux en Don Benito? ¿Por qué no? Un aventurero con su experiencia —saqueador de arte en Camboya, conspirador en Saigón…—, talentoso orador y escritor y sobradamente pagado por la República, bien podría haber tomado tierra en cualquier momento. En el casino de Don Benito, junto con su tripulación, hubiera sido recibido con los brazos abiertos.

Félix Grande, sin prisa.

Hoy, en Zenda: Yo acababa de hablar con una amiga. Frente a frente, café por medio. Estaba rota. Había vuelto a fumar. Huida de sí misma. Ya saben: del amor, el aburrimiento, el desamor, el vacío, todo el dolor… A veces es imposible desleír ese grumo de suciedad que se nos pone cuando nos dejan,…