El espíritu de la colmena

El apicultor de Bonaparte es una obra ideal para quienes gustan de esas novelas cortas cuyo temblor y emoción albergan longitudes inesperadas y placeres privados como las afinidades cómplices, la miel de la imaginación o el misterio de la identidad.

Romeo y la Paqui

Se llamaba Romeo: era bajo, moreno y calvo y gastaba la finura de un crupier en Estoril. Su mujer le sacaba cinco dedos de altura y otros tantos de ancho y a buen seguro que sus curvas agitaron más de una vez los deseos de los amigos de sus tres hijos, buenos muchachos y aplicados estudiantes. Romeo regentaba un club de alterne en uno de los bajos del edificio en el que vivían y, por el día, no sé si blanqueando el neón de sus noches, vendía enciclopedias Larousse.

Un mal día

La violencia era todavía más repulsiva cuando comprobé que la chica, después de la agresión, salía componiéndose el vestido tras los pasos de aquel.

Trumpantoja

Si no fuera por la distancia y la hipérbole, casarían bien la trampa del americano y la de la española, intentando hacernos ver lo que no es: la trumpantoja

San Viernes

la amistad es una aleación de metales que se templa con las piedras del camino, pero casi nada mejor que un corazón inteligente para hacer de ella un lugar en el que poder descansar el vértigo del tiempo.

Emigrante

Edmundo Díaz Conde y Prudencio de Pereda firman sendas novelas sobre la emigración invisible, aquella que sucedió a principios del siglo XX de España hacia los Estados Unidos de Norteamérica.