París, mapa y territorio

París, redonda y categórica como una rueda, mapa y territorio a un mismo tiempo, epicentro de movimientos y vanguardias, de protestas y bohemia, de tramas y conspiraciones, sinónima de lujos y buen vivir, ha sido habitada por los más importantes artistas, pintores y escritores de medio mundo a lo largo de las dos últimas centurias….

El viaje

Vivir tiene secretos horrendos y peajes sin sentido. La vida y el viaje son casi una misma cosa. «Escucha», le dice ella, «mira lo que escribe Pessoa: “…no hay poniente tan bello que no pudiese serlo más…”.»

Invisible

Viendo a Filónov y comiendo en Dani García se puede aprender que el arte se apoya en el mundo visible y también en el invisible

Peatón en París

Existe una parte de mí que en este octubre flojo se nota algo tontorrón, encendido entre la alegría y el placer. Que nadie se preocupe. Seguro que es algo pasajero, un rubor sin importancia, una fiebre otoñal. La otra sigue íntegramente cabreada e impotente con la vergüenza que siento cada vez que leo o veo…

Hotel Vivir

Ahora que llegan los abrazos y lametones incendiarios del estío, no estará de más hablar de viajes, hoteles y un libro. A mí me gusta vivir los hoteles, son esa intemperie donde uno puede palparse por fuera y por dentro sin miedo a desnucarse. Y qué decir si además contienen algo de historia, un halo…

Tiempos

Hace algún tiempo disfruté por casualidad, durante el Bohemia JazzFest, de la actuación de Kenny Garret. Mi mujer y yo empezábamos a clausurar un viaje iniciático, y su música y el eco de aquel último tema, Happy People, alegre como la risa repentina de un niño, nos llevó muy tarde pero ensopados de felicidad por…

Animales

Hace un par de semanas asistí a la presentación del último trabajo del escritor Pepe Monteserín. Con su característico humor norteño y la ayuda del PowerPoint, nos resumió en 43 didácticos minutos su viaje alrededor del reino animal a través de la vida y azares de más de treinta veterinarios durante 111 días o, lo…

Descanso

Me he ausentado unos días, unos cuantos y calurosos días, bajo un sol reparador y de justicia. Y así, alejado del ruido patrio —con desayunos minuciosos, lecturas sosegadas (la habitación llenita de turguenievs, stevensons, dostoievskis, hugos… ¡dios santo, qué criatura del cielo ha dispuesto toda esta orgía!), excursiones y paseos reconfortantes, ligeros almuerzos, siestas melancólicas…