Descanso

Me he ausentado unos días, unos cuantos y calurosos días, bajo un sol reparador y de justicia. Y así, alejado del ruido patrio —con desayunos minuciosos, lecturas sosegadas (la habitación llenita de turguenievs, stevensons, dostoievskis, hugos… ¡dios santo, qué criatura del cielo ha dispuesto toda esta orgía!), excursiones y paseos reconfortantes, ligeros almuerzos, siestas melancólicas…

Esencias

Termino el año como lo empecé, es decir, leyendo. A mí me gustaría acabarlo bañándome en el Atlántico Sur, es un decir, pero el picor tendrá que esperar a mejores tiempos. Conste que yo no me quejo, pues la lectura siempre resulta un océano estimulante, consolador y terapéutico con independencia del diálogo, las ideas y…

Mercado

Durante una reciente estancia, más escasa de lo que me hubiera apetecido, en la muy burguesa, afable y superficialmente conocida Viena, he tenido la suerte de visitar, en el Kunsthistorisches Museum, una concisa exposición sobre uno de los más importantes pintores del siglo XX y XXI: Lucian Freud, nieto de Sigmund Freud. Me quedo antes…

Volver

Dice Félix Grande que «Donde fuiste feliz alguna vez / no debieras volver jamás». Recuerdo estos versos ahora que paseo a la sombra por La Antilla, Isla Cristina e Isla Canela, esos lugares que son parte de mi identidad andaluza. Al fin, me pasé muchos de los veranos de antes, los que duraban todo el…

La primavera

Su camisola es un verde Tiziano que hace juego con su cabellera. Ya saben, Venus salida del mar de piernas esbeltas y blablablá. Está sentada y charla animosa. Cuando sonríe parece salida de la mano de algún trazo de Miguel Ángel. De hecho, no lo descarto. Mira a través del cristal y puedo ver la…

Tango para una mujer

En este agitado arranque de primavera echo de menos los refrescantes anuncios de Lise Charmel que otros años, a estas alturas, ya estaban desparramándose por las vallas y mupis de la calle. La crisis nos ha dejado huérfanos a quienes vivimos en ciudades de medio pelo en medio de la nada. Una lástima, porque el espíritu…

Desnuda

Gafas de sol, crema de protección, hamaca, toalla y un chopo para tener una sombra. Luego, en primer plano, aparece un libro; después a la derecha del tercer párrafo, una mujer tumbada, friéndose como un huevo, dormida o ausente, no sé, el escritor se limita a sugerirlo. Pero atisbo que su cuerpo lleva el molde…