Atrofiados

El otoño llega tan caliente que parece imposible que podamos asentar nuestras pateadas posaderas en algún lugar que no esté lleno de facturas afiladas o impuestos en ascuas. Nadie sabe bien a dónde vamos a parar y casi nadie dónde estamos, entre otras muchas razones porque el presente y el futuro se han vuelto tiempos…