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Son tiempos difíciles para las cosas que aspiran a ser definitivas.

Qué triste Madrid

Aquí ya no importan las realezas ni la princesa, que ahora por un quítame allá esas pajas enseguida se piden un taxi, porque no sé si lo sabes, mi rey, al fin y al cabo «a mí me da igual» lo que me digas; importa todavía menos que nada la secesión y la miasma catalana…