Descanso

Me he ausentado unos días, unos cuantos y calurosos días, bajo un sol reparador y de justicia. Y así, alejado del ruido patrio —con desayunos minuciosos, lecturas sosegadas (la habitación llenita de turguenievs, stevensons, dostoievskis, hugos… ¡dios santo, qué criatura del cielo ha dispuesto toda esta orgía!), excursiones y paseos reconfortantes, ligeros almuerzos, siestas melancólicas…